Cómo se contagia la viruela del mono: vías de transmisión y prevención
En los últimos años, la viruela del mono —también conocida como mpox— ha pasado de ser una enfermedad rara en regiones africanas a convertirse en un problema sanitario global. Aunque no tiene la gravedad de la antigua viruela humana, sí puede provocar brotes considerables si no se toman las precauciones adecuadas.
Comprender cómo se contagia la viruela del mono es fundamental para frenar su propagación y evitar alarmas innecesarias. En este artículo repasamos sus formas de transmisión, los factores de riesgo y las medidas más efectivas para mantenerte protegido.
Qué es la viruela del mono
El virus de la viruela del mono pertenece a la familia Orthopoxvirus, la misma que causó la viruela humana. Sin embargo, este patógeno es mucho menos agresivo.
Se trata de una enfermedad zoonótica, lo que significa que puede pasar de animales a humanos y, posteriormente, transmitirse entre personas. Aunque la mayoría de los casos son leves, el virus puede resultar más peligroso en niños pequeños, personas inmunodeprimidas o embarazadas.
Cómo se transmite entre personas
El principal modo de propagación del virus es el contacto directo con un individuo infectado o con materiales contaminados. A diferencia de otros virus respiratorios, no se propaga con facilidad por el aire.
Las vías más comunes de contagio son:
- Contacto con la piel o mucosas:
Las lesiones cutáneas contienen grandes cantidades de virus. Tocar erupciones o ampollas puede provocar la infección si la piel de la otra persona tiene cortes o heridas. - Intercambio de fluidos corporales:
El virus está presente en la saliva, secreciones nasales o fluidos genitales, por lo que el contacto cercano —incluidas las relaciones íntimas— puede facilitar su transmisión. - Objetos personales contaminados:
Toallas, ropa de cama o utensilios que hayan sido usados por una persona enferma pueden conservar el virus durante varias horas. - Gotículas respiratorias en contacto estrecho:
Si se pasa mucho tiempo con alguien infectado, especialmente en espacios cerrados, puede producirse contagio por pequeñas gotas emitidas al hablar o toser.
En resumen, el virus requiere contacto físico prolongado o íntimo para transmitirse, lo que lo hace menos contagioso que otros patógenos respiratorios.
Transmisión durante las relaciones sexuales
Aunque la viruela del mono no se clasifica oficialmente como una infección de transmisión sexual, gran parte de los casos recientes se han detectado tras contactos íntimos o relaciones sexuales.
El virus se propaga principalmente por contacto piel con piel o por intercambio de fluidos, especialmente cuando hay erupciones o lesiones en la zona genital.
Por ello, usar preservativo y evitar el contacto físico con personas que presenten sarpullidos sospechosos son medidas clave de prevención.
Contagio desde animales
En zonas endémicas, el virus se transmite también desde animales salvajes a humanos. Los principales portadores son ciertos roedores africanos y primates.
El contagio puede darse por:
- Mordeduras o arañazos.
- Manipulación de carne de caza.
- Contacto directo con sangre o fluidos de animales infectados.
Evitar la caza o consumo de animales silvestres sin control sanitario sigue siendo una medida esencial en regiones donde el virus circula de forma natural.
Periodo de incubación y contagiosidad
El periodo de incubación —tiempo entre la exposición y los primeros síntomas— suele variar entre 6 y 13 días, aunque puede extenderse hasta tres semanas.
Una persona infectada es contagiosa desde que comienzan los síntomas (fiebre, malestar general, inflamación de ganglios) y hasta que las lesiones cutáneas cicatrizan completamente.
Por eso, el aislamiento domiciliario durante el proceso de curación es crucial para evitar nuevos contagios.
Síntomas principales
La viruela del mono presenta síntomas similares a los de una infección vírica general, pero con signos cutáneos característicos.
Los más comunes son:
- Fiebre y escalofríos.
- Dolor muscular y cansancio extremo.
- Inflamación de ganglios linfáticos.
- Erupciones o ampollas en la piel, especialmente en cara, manos y zona genital.
Las lesiones pasan por distintas fases: primero aparecen manchas, luego ampollas llenas de líquido y finalmente costras que se desprenden tras varias semanas.
Cómo evitar el contagio
La prevención es el método más eficaz para detener la propagación del virus. Estas son las recomendaciones más importantes de la Organización Mundial de la Salud:
- Evitar el contacto directo con personas que tengan síntomas o lesiones visibles.
- Usar mascarilla si convives con alguien infectado.
- Lavar las manos con frecuencia o usar gel hidroalcohólico.
- No compartir objetos personales, como sábanas o toallas.
- Mantener aislamiento domiciliario hasta la recuperación total.
- Desinfectar superficies y prendas que hayan estado en contacto con fluidos.
Estas medidas, combinadas con la vacunación preventiva en casos de riesgo, pueden cortar la cadena de transmisión.
Vacunación y protección
Actualmente existen vacunas que ofrecen una protección cruzada frente al virus de la viruela del mono. Las más utilizadas son Imvanex y Jynneos, empleadas principalmente en trabajadores sanitarios y contactos estrechos de personas infectadas.
La vacunación puede aplicarse antes o después de la exposición, siendo más eficaz si se administra dentro de los cuatro días posteriores al contacto con el virus.
Aunque no garantiza inmunidad total, reduce significativamente la gravedad de los síntomas y la duración de la enfermedad.
Qué hacer si has tenido contacto con un caso positivo
Si sospechas que has estado cerca de una persona infectada, debes:
- Controlar tu temperatura corporal y el estado de tu piel durante 21 días.
- Evitar el contacto físico o sexual con otras personas mientras se descarta la infección.
- Informar al centro de salud o a las autoridades sanitarias locales.
- Vigilar la aparición de síntomas como fiebre, cansancio o erupciones.
El seguimiento temprano ayuda a detectar nuevos casos y a evitar contagios secundarios.
Tratamiento y recuperación
La mayoría de las personas con viruela del mono se recuperan sin necesidad de hospitalización. El tratamiento es principalmente sintomático:
- Paracetamol o ibuprofeno para la fiebre y el dolor.
- Hidratación constante.
- Mantener la piel limpia y seca.
En casos graves o en pacientes vulnerables, los médicos pueden administrar antivirales como tecovirimat, que ha mostrado eficacia contra el virus.
Diferencias con otras enfermedades de la piel
Aunque puede confundirse con la varicela o el sarampión, la viruela del mono se distingue por tres rasgos:
- Inflamación de los ganglios linfáticos.
- Lesiones más profundas y con un patrón uniforme.
- Fase prolongada de erupciones y costras.
Si existe duda, un médico puede confirmar el diagnóstico mediante prueba PCR específica.
Estado actual de la enfermedad
Después de los brotes detectados en 2022 y 2023, la incidencia global ha disminuido, aunque la viruela del mono sigue siendo vigilada por la OMS como enfermedad infecciosa emergente.
Gracias a la vacunación y la detección precoz, los casos han caído drásticamente, pero se mantienen protocolos activos en hospitales y aeropuertos internacionales.
Reflexión final
Conocer cómo se contagia la viruela del mono permite actuar con responsabilidad sin caer en el alarmismo. Se trata de una enfermedad que requiere precaución, pero no pánico.
Evitar el contacto con lesiones, mantener la higiene personal y seguir las recomendaciones sanitarias son medidas más que suficientes para prevenirla.
La información es la mejor herramienta contra el miedo. Saber cómo protegerte no solo te cuida a ti, sino también a quienes te rodean.
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